El sintetizador y la música rock

El sintetizador es un piano modulable nacido a finales de los 60’s y cuya popularidad se extendió como la pólvora en muy poco tiempo, cambiando la historia del rock -y de muchos otros géneros- para siempre. Acompáñanos en este pequeño repaso a su historia y su importancia en el desarrollo y evolución de la música de finales del S.XX

Primero de todo, hagamos un poco de historia y de arqueología musical. El rock’n’roll y todos los géneros derivados del mismo -desde el rock alternativo o el punk hasta el black metal– es una familia de estilos que tiene más de 70 años de historia. Nacido de la tradición musical folclórica de Estados Unidos, se ha convertido en uno de los géneros más populares en el mundo desde la década de los 50’s hasta hoy en día. Aún a pesar del auge de nuevos estilos como el rap, el reggaetón o más recientemente el trap, el rock continúa teniendo una elevada cuota de mercado y de popularidad.

Sin embargo, aún a pesar de lo distintas -y a veces antagónicas- que puedan parecer algunas bandas de rock entre sí, hay un hilo conductor que las une irremediablemente. El rock -y derivados- lleva más de medio siglo manteniendo la misma formación, compuesta por un guitarrista, un bajista, un batería y un vocalista. Esta ha permanecido cuasi invariante a lo largo de estos años.

Algunas bandas instrumentales prescinden de voces, otras bandas más pesadas añaden una segunda guitarra -o tercera, como Iron Maiden- o bien se tienen dos vocalistas distintos y se juega con sus distintos timbres de voz. Incluso hay bandas que se han hecho mundialmente famosas, como White Stripes, que son únicamente una batería y un guitarrista/cantante. Pero estas variaciones son mínimas y el core musical del rock ha permanecido cuasi inalterado a lo largo de varias décadas.

Como muestra de lo expuesto anteriormente vamos a coger dos bandas con dos contextos musicales, culturales y temporales totalmente distintos: Kiss y Meshuggah. En ambos casos estamos ante una formación compuesta por dos guitarras, un bajo, una batería y una persona como cantante. Si bien existe un abismo musical entre ambas bandas, la música de ambas formaciones es tocada con los mismos instrumentos. De hecho, hay gente que relaciona la decadencia del rock y su pérdida de hegemonía con factores como este, pero hoy no entraremos a hablar del tema.

Rolling Stones allá por 1965. Aún a pesar de haber pasado más de medio siglo, un gran número de bandas de rock contemporáneas mantienen esta formación tradicional.

Esta formación clásica tiene su origen en el blues de principios del S.XX y empezó a extenderse por todo el mundo con la popularización de la guitarra eléctrica en la década de los 50’s. Este hecho -la sustitución de la guitarra acústica por la eléctrica- fue la gran revolución que legó el rock a la música popular. Modelos como la Fender Stratocaster o la Gibson Les Paul marcaron un antes y un después en el desarrollo tanto del rock como de sus géneros hermanos -el funk, el blues o el jazz-.

La aparición del sintetizador en el rock

Sin embargo, con el avance de la tecnología aparecería un nuevo instrumento que vendría a iniciar una nueva revolución musical. Este sería el sintetizador, un piano modulable que funciona con electricidad. A diferencia de los teclados eléctricos ya existentes, los sintetizadores tienen la habilidad de emular numerosos instrumentos, una plasticidad musical increíble que, en las manos correctas, crea un instrumento con infinitas posibilidades.

La música de los años 50’s y los 60’s prescindía casi completamente de los sintetizadores, debido a que aún era una tecnología bastante rudimentaria y el coste de los mismos era desorbitado, pero la empresa americana Moog Music cambiaría para siempre la historia de la música con el lanzamiento en 1970 del Minimoog, el primer sintetizador musical fabricado y vendido en masa.

Si bien Moog Music desarrolló algunos modelos previos como el Moog Synthesizer -el hermano mayor del Minimoog- o el RCA Mark II Sound Synthesizer -el primer sintetizador de la historia-, el elevado precio antes citado y el gran tamaño de estos hacía imposible la popularización y extensión del sintetizador como instrumento.

Pero el Minimoog conseguiría romper las barreras económicas y técnicas. Con un precio inicial de 1595$ -algo más de 8000$ actuales, teniendo en cuenta la inflación-, muy pronto consiguió una gran cuota de mercado y empezó a convertirse en un instrumento más para un gran número de artistas. Un gran número de revoluciones musicales nacerían de la mano del Minimoog y de los sintetizadores de siguiente generación. Desde el rock progresivo y el krautrock hasta el New Wave, el New Age o incluso el Synthpop. Todos estos estilos tienen en común el papel central que ocupa el sintetizador en sus composiciones.

Minimoog original de 1970.

Dentro de la vertiente británica del rock progresivo, el Minimoog sería adoptado muy prontamente por aristas como Rick Wackerman (Yes), Keith Emerson (King Crimson y ELP) o Richard Wright (Pink Floyd). Discos como Wish You Were Here de Pink Floyd o Fragile de Yes, dos obras maestras atemporales, están grabadas usando un Minimoog. Su sonido está indudablemente atado a aquella generación de artistas británicos que sentaron las bases del rock/metal progresivo moderno sobre los pilares del Minimoog.

Rick Wackerman de Yes tocando en directo con dos Minimoog.

El krautrock y los sintetizadores

No obstante, quienes consiguieron llevar al Minimoog hasta sus límites fueron las bandas alemanas de krautrock. El krautrock es un género nacido en la Alemania de finales de los años 60’s. A diferencia del rock progresivo británico, que bebía de la tradición de las bandas rock de la invasión británica de los 60’s, el krautrock nace como un género puramente de vanguardia.

Esta ruptura tan brusca se debe a razones políticas. La Alemania de posguerra estaba buscando liberarse de la pesada carga de la influencia nacionalsocialista en su arte y cultura y crear un nuevo marco cultural para la nueva Alemania. El krautrock se convirtió en la nueva contracultura alemana de aquellos años, con el Minimoog llevado hasta sus límites técnicos y llegando a prescindir en muchos momentos de guitarras eléctricas. Géneros modernos como el hip hop, el post rock o el techno no serían los mismos sin la influencia que el krautrock alemán ejerció sobre ellos.

Algunas de las bandas más importantes de aquella generación fueron Neu!, Faust, Tangerine o Kraftwerk. Estos últimos son considerados hoy en día como los abuelos de la música electrónica moderna. Su disco Autobahn (1974) supuso el inicio de una nueva era dentro de la música electrónica e inspiró a decenas de artistas.

Autobahn supuso el pistoletazo de salida para la música comercial realizada íntegramente con sintetizadores.

La aparición de nuevos sintetizadores en el mercado

Si bien el Minimoog fue el primer sintetizador vendido en masa a lo largo del mundo, poco después empezaron a aparecer compañías a hacer la competencia y a ocupar un nicho en el mercado que se acababa de abrir. Este es el caso del VCS 3, sintetizador desarrollado por la empresa británica Electronic Music Studios (EMS). Fue lanzado unos meses después del Minimoog con un precio inicial de 330 libras, considerablemente más barato que su competidor inmediato. Sin embargo, el VCS 3 tenía un gran problema, y era su inestabilidad a la hora de afinar notas, lo que hacía que artistas más ortodoxos amantes de melodías lo rechazasen. Este fallo era debido a la tecnología empleada por EMS a la hora de convertir el voltaje de la corriente en una frecuencia osciladora.

Curiosamente, lo que inicialmente fue visto como un grave error de diseño acabó convirtiéndose en la característica más destacada del VCS 3. Sus sonidos oscilantes y exóticos, casi de ciencia ficción, fueron considerados muy atractivos por muchos artistas de la época. Así, gente como Jean-Michelle Jarre, Brian Eno o Pink Floyd empezaron a utilizar este sintetizador. Gran parte del inmortal Dark Side of the Moon de Pink Floyd fue grabado empleando un VCS 3.

Discos como Oxygène de Jean-Michelle Jarre consiguen captar a la perfección la esencia musical del VSC3.
Brian Eno en el estudio en 1974 con un VSC3 a su derecha.

Y no solo en Europa y Norteamérica se fabricaban sintetizadores. La compañía japonesa Yamaha lanzó en 1976 su propio modelo, el CS-80. Este es considerado como el primer sintetizador polifónico de la historia, soportando hasta 8 canales distintos. Y no solo eso. El CS-80 tendría, además, memoria para patches, sería multi-tímbrico, tendría control de velocidad, postpulsación polifónica, y controlador de cinta. Todo un transatlántico de los sintetizadores que dejaría en pañales a las compañías anglosajonas.

El gran maestro del CS-80 es y ha sido Vangelis, compositor americano de origen griego autor de la banda sonora de películas como Blade Runner, Charriots of Fire o 1492 y padre del New Age moderno. La música cinematográfica contemporánea es heredera directa de la forma en la que Vangelis empleó el CS-80 en sus creaciones. En especial, las bandas sonoras de películas de ciencia ficción.

Si uno escucha detenidamente la BSO de Interstellar (2014) puede apreciar perfectamente la influencia que ha tenido Vangelis más de tres décadas después a la hora de establecer cánones dentro del género.

Vangelis con dos CS-80 grabando la BSO de Blade Runner

El New Wave

Otra de las revoluciones musicales surgidas gracias a la aparición del sintetizador fue el New Wave. Este género nació a finales de la década de los 70’s, en plena decadencia de la primera ola del punk. Artistas profundamente vinculados a dicha escena como Blondie, Talking Heads o Joy Division (posteriormente reformados como New Order tras el suicidio de Ian Curtis) empezaron a incorporar paulatinamente sintetizadores y elementos propios de la incipiente música electrónica a sus composiciones. Todo eso unido a una estética muy influenciada por el gothic rock y a la darkwave. En un futuro hablaremos más en profundidad de esta fascinante escena musical.

Portada del disco Unknown Pleasures, de Joy Division. Una de las más icónicas de la historia del rock.

Y no solo la música rock se benefició de la aparición del sintetizador como nuevo instrumento. Dentro del pop de los 70’s apareció una banda que adoptó los sintetizadores desde un primer momento. Estamos hablando de los suecos Abba, la segunda banda de pop más existosa, solo por detrás de los Beatles (Steven Wilson dixit). Benny Anderson, teclista de la banda, sería el encargado de crear, empleando un sintetizador, algunas de las melodías más icónicas de la música popular occidental, como la intro de Mamma Mía o el estribillo de Dancing Queen.

Abba serían la banda encargada de dar el pistoletazo de salida a uno de los géneros más populares de la década de los 80’s, el synthpop. Este género nacería como una vertiente popera y más comercial del New Wave, con bandas como Pet Shop Boys, Duran Duran o Depeche Mode como sus mayores exponentes.

Otro género muy relacionado al synthpop de aquellos años es el denominado New Romantic. Este género suprimiría casi por completo la batería acústica, el bajo y la guitarra eléctrica y las sustituiría casi en su totalidad por samples realizados con sintetizadores, junto a estéticas muy influenciadas por el glam metal. Al igual que muchas bandas de glam de aquellos años, los artistas de New Romantic destacaron por sus baladas. Discos como Let’s Dance de David Bowie (1983) son un claro exponente de lo que fue aquel género. Otros artistas destacados de aquellos años son Rick Astley o Spandau Ballet.

Dejando a un lado los memes. Never Gonna Give You Up es una excelente muestra de lo que fue el New Romantic

El sintetizador, intrumento inicialmente adoptado por artistas profundamente innovadores, vanguardistas y transgresores, se acabó convirtiendo en la década de los 80’s en un instrumento aceptado por el gran público y adoptado por las bandas mainstream. Posteriormente géneros como el rock industrial de los 90’s o el rap seguirían haciendo un importante uso del mismo.

La sombra proyectada por el Minimoog y demás sintetizadores es muy alargada e incluso hoy en día, 50 años después del lanzamiento del mismo, seguimos viendo cómo su huella sigue viva dentro de la música contemporánea, no solamente del rock’n’roll y derivados. Prueba de ello son bandas y artistas ya consagrados como Steven Wilson, Muse o Ulver (solo por citar algunos) que han decidido redirigir su trayectorias musicales y su estilo para incluir un mayor peso de los sintetizadores en sus canciones.

¡Larga vida a los sintetizadores!


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