A pesar de lo mucho que hemos hablado de música a lo largo de este año, en muy pocas ocasiones hemos hablado del concepto de industria musical. En este artículo os vamos a hablar de qué es, así como introducir dos de los principales problemas que ha tenido, o tiene, la industria musical. También daremos un pequeño repaso antes de meternos en profundidad en estas cuestiones en otros artículos.

La industria musical se puede definir como la forma de sacarle un rendimiento económico a la música, ya sea por actuaciones en vivo, como por sus derechos de explotación de canciones o discos, escuchas en streaming o como banda sonora de un anuncio o una película. Además, esta industria engloba a muchísima gente, contando desde la parte que se dedica a explotar las actuaciones en vivo (salas, agencias de booking, promotores…) como la parte que comercializa la música que consumimos (discográficas, distribuidoras, compañías de streaming…), las que se encargan de vender o comercializar todo lo relacionado con las bandas (tiendas especializadas o de discos como Fnac, páginas de merch…) o incluso profesionales del sector, como podrían ser periodistas o páginas especializadas en música.

Del modelo físico al digital

Una de las principales dificultades de la industria de la música es que no se ha adaptado tan rápidamente a los deseos de los consumidores a la misma velocidad con la que evolucionaban los medios que había a su disposición. En este último siglo, la música ha sufrido importantes cambios en el modo en el que consume, ya que han sido cientos de dispositivos los que han ido surgiendo a lo largo de la historia: radios, discmans, vinilo, cintas, CDs… Se podría decir que la música ha tenido muchos formatos. Pero la verdadera revolución de este escenario llegó con la época digital. El punto de partida que pondría en jaque al mundo de la música fue Napster que, en 1999, fue la primera plataforma donde los usuarios pudieron compartir su música en MP3.

Esta plataforma, aunque de manera ilegal, supuso la primera piedra y el inicio de la digitalización musical, puesto que se abrió una alternativa ante una ausencia de otra plataforma legal, asequible y fácil de utilizar debido al miedo de las discográficas a perder su poder e influencia en la industria. De hecho, este cambio no fue contestado por la industria, si no que empezó una criminalización de la piratearía sin encontrar un modelo alternativo que satisficiese al consumidor.

A principios de 2010, 11 años más tarde, Spotify llegó masivamente al público y cambió esta tendencia de consumo musical. Esta plataforma ha supuesto un cambio de actitud de consumo de música por parte de los usuarios, y buena prueba de ello son los diferentes servicios de streaming que han ido surgiendo en estos últimos años, como son Tidal, Apple Music, Youtube Music, Amazon music… En esta ultima década es cuando podemos decir que ya hay un negocio digital musical consolidado.

¿A quién pertenece la música?

Otro de los problemas asociados a la música es que el mundo editorial es tremendamente complejo. No es una ecuación donde los autores tengan todos los derechos de su creación, que serían los derechos de autor, si no que existen otro tipo de derechos.

Así, junto con los derechos de autor, tendríamos los derechos de grabación, siendo estos los derechos más relevantes en cuanto a la propiedad intelectual de la música. También llamados “Master” o “Master Recording” , hacen referencia a los derechos respecto al resultado final de las grabaciones de las canciones. Estos derechos pertenecen habitualmente a la compañía discográfica de turno.

Estos dos derechos son los fundamentales para repartir los ingresos que tenga junto a las explotaciones de las canciones (reproducciones en Spotify, anuncios o televisión…). Una parte va al dueño de los derechos de autor (los artistas) y otra parte a los derechos de Master (la discográfica). El principal problema es que esos derechos de Master que poseen las discográficas son los que dan la decisión de dónde, cómo y cuándo utilizar la música. Esto es así ya que son las mismas discográficas las que dictaminan cuándo sale una canción, dónde o para qué se reproduce sin necesidad de ningún consentimiento del artista.

La falta de control del artista sobre su creación ha sido un punto importante de confrontación. A lo largo del tiempo, muchos han sido los artistas que se han mantenido al margen del mundo discográfico, sobre todo formando sus discográficas independientes. Desde los años 70 que Frank Zappa fundase Zappa records o los Dead Kennedys fundasen Alternative Tentacles, las discográficas independientes han surgido como una alternativa.

Pero, a parte, en los últimos años, con los avances en la producción, mucho de los artistas se han vuelto todavía mas independientes, siendo ellos mismos los que componen, producen y graban su música sin necesidad de una discográfica. Podría parecer que sí, pero no solo hablamos de artistas underground. Por poner un ejemplo, Ghostemane ha sido uno de los artistas más pujantes de estos últimos años, a pesar de ser un artista totalmente independiente y autoproducido. Este es uno de los claros ejemplos por los que no nos queda claro cómo está evolucionando la industria de la música.

¿Y cuál es el papel actual de las discográficas?

Esa es la pregunta fundamental que nos hacemos. Por una parte, los artistas cada vez tienen más control sobre todo el proceso de la producción de sus obras, en gran parte porque cada vez los costes son más baratos, no se requiere explícitamente un estudio profesional o un equipo excesivamente caro para grabar.

Así mismo, debido a que la distribución de su música es digital, las discográficas todavía han perdido mucho más poder debido a que la distribución no supone ningún problema al artista al ser digital en su mayoría. Las plataformas de streaming, además, han facilitado el proceso de distribución y aparecen en la ecuación nuevas formulas como Bandcamp, donde una banda fácilmente puede distribuir todo lo relacionado a su obra, desde su música en formato digital a formatos físicos (vinilos o CDs) e incluso merch.

Cómo se estructura la industria de la música y cuál es su futuro es un tema escabroso como hemos visto, pero ya os avanzamos que intentaremos resolver todas vuestras dudas en futuras publicaciones, ya sea para hablaros de modelos nuevos y pujantes como Bandcamp, como para ver con perspectiva todo el problema que supuso Napster en su día. ¡Así que estad atentos a futuras publicaciones si os ha parecido interesante el tema!

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