Hola, queridos amigos de Riff Valley. Hoy me gustaría hacer unas pequeñas reflexiones acerca del mundo de la música actual, y la importancia (o no) de sus géneros musicales, algo que nos ha traído por el camino de la amargura a muchísimos fans y a muchos haters que habrán echado espuma por la boca cuando algún medio no acaba de acertar el género de una banda.

A día de hoy, cuando escuchamos una banda, se nos olvida el proceso realmente complejo y caprichoso que ha tenido el metal a la hora de forjar su sonido. Antaño, las bandas no tenían la opción de pertenecer a múltiples géneros según el camino que tomasen sus trabajos. De ese modo, por ejemplo, podemos percibir cómo el death metal que se ha hecho antes del 2000 tiene un sonido muy particular. Éste, aunque no sea el sonido vigente, el sonido a imitar, es un sonido y un estilo de producción que sigue existiendo.

Uno de los factores que influyen en la diversidad de géneros es el paso del tiempo. Es evidente que cuanto más avanza la tecnología, más opciones hay en cuanto a sonidos y de igual forma en cuanto tipos de producción. El sludge, por ejemplo, utiliza sonidos turbios y esto no implica que sea una mala producción, simplemente el género es así.

Otra de las claves es la experimentación. Muchos de los subgéneros del metal no se entienden sin la presencia de otro externo o interno a él. Este es el caso del rap, generando rap metal o nu metal, o el caso del hardcore fusionado con el metal, que ha dado un sinfín de posibilidades y subgéneros.

De este modo, podemos concretar una serie de verdades. La evolución continuada en el tiempo del metal nos ha dado una variedad de géneros inmensa. La modernidad y sus nuevas posibilidades tecnológicas han permitido ampliar las ramas del metal y, por último, la experimentación y combinación de géneros también nos ha proporcionado nuevos subgéneros.

Por poner un ejemplo clarificador, lo que antes era death metal, ahora es death melódico, tech death, brutal death, slam death, death old school o death progresivo, y todos estos subgéneros reúnen una serie de características comunes, creándose el patrón: el estilo. Dicho esto, queda claro que el metal es un mundo muchísimo más basto de lo que se pueda pensar en un primer momento.

Entonces, lo que debemos tener claro es que catalogar a las bandas es algo realmente complejo, y más en el caso de una serie de géneros que han aglutinado ciertos elementos comunes en varios géneros del metal, como el caso del nu, un género que puede tener electrónica, guitarras con un sonido propio del metalcore o del groove y el elemento que unifica el concepto: una voz cercana cuando menos al rap con ritmos muy marcados. De este modo, encontramos a Static-X, catalogado como nu metal o industrial y teniendo unas guitarras con un sonido propio del groove; a Cane Hill, como nu-metalcore (quizás una nueva rama, aunque es pronto para saberlo) y, en medio, a bandas que no admiten otras opciones, como el caso de Korn y Slipknot. Y esto es posible porque el género, cuando nació, ya era una amalgama de géneros, y a día de hoy sigue envuelto en un proceso evolutivo que aún no ha llegado a su fin y se hace difícil aportar afirmaciones inquebrantables sobre el tema.

Como hilo del párrafo anterior, tenemos el inmenso mundo del core, quizás la rama más confusa de todas actualmente. Esto sucede porque las peculiaridades del género han derivado en muchísimas formas de componer, y siempre manteniendo unos rasgos muy generales en común. Como es el caso de GroundCulture, una banda que según la canción y el momento, puede ser metalcore, post-hardcore o incluso nu metal y el caso de otras bandas que abarcan dentro del hardcore, el beatdown hardcore, el hardcore punk o incluso el rapcore.

Luego, siempre tenemos el caso contrario a los que tratamos de hacer análisis del producto de una banda. Muchos de nosotros hemos escuchado reiteradamente que lo importante no es el estilo, sino que lo importante es que guste, y es que no puedo estar más de acuerdo. Al final, la música da igual lo que sea o de donde venga, siempre y cuando tenga a alguien que la escuche y la valore. No obstante, descifrar los géneros, aparte de ser un quebradero de cabeza, es una forma fantástica de entender lo que se está escuchando. Es una forma de analizar la música y de estudiar las similitudes o características comunes entre bandas que pueden desarrollar patrones, tendencias y modas que acaban conformando lo que entendemos por “género” o “subgénero”. Y eso es algo que tiene un valor histórico: ¿por qué estudiamos entonces a compositores clásicos? O sin ir tan lejos, ¿por qué estudiamos la historia del rock? Pues porque la música es historia, y el metal es parte de ella.

En conclusión, cuando se aborda la catalogación de una banda actual, es importante ser consciente del caos y la variedad de opciones que te puede dar el grupo en cuestión. En lo que no podemos caer, los que tratamos de dar un poco de claridad a los géneros, es en decir que una banda es sólo un género, porque sería mentir. Las bandas se mueven en unos márgenes realmente estrechos, y tratar de encasillarlos es un error. Cuanto más nos retrotraemos en la historia del metal, antes vemos cómo la gama de géneros es mucho más escueta o, al menos, que los géneros están claramente definidos. Esto es así porque lo podemos ver desde la perspectiva actual y una vez terminado el proceso evolutivo de esas primeras ramas del metal, y esto es algo que dentro de varias décadas nos ayudará a entender mejor los géneros y los estilos que tantas dificultades nos dan hoy.

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