Una de nuestras luchas en Riff Valley siempre será dar reconocimiento y protagonismo a bandas que se encuentran en el lado más desconocido del metal. Muchas veces nos saltamos los discos de bandas más emergentes por reseñar nuestros álbumes favoritos. Para dar más reconocimiento a la escena underground y a las bandas más pequeñas, abrimos esta sección para hacer un pequeño resumen de todas esas joyas que muchas veces se nos escapan.

Svalbard – When I Die, Will I Get Better?: La escena inglesa del core tiene una serie de bandas muy únicas en cuanto a estilo, como Palm Reader, Rolo Tomassi y un largo etcétera. Svalbard es una de ellas, siendo una banda que hacía discos más tirando a un hardcore un poco especial, pero que encauzaron su carrera al post hardcore desde su anterior álbum, It’s Hard to Have Hope. En concreto, este trabajo seguía teniendo esa voz desgarradora, pero incluía voces totalmente melódicas y pasaba a melodías que eran más armónicas, más lentas y más complejas. En este su nuevo álbum siguen por el mismo camino, pero han ampliado las partes melódicas que aprovechan para hacer mayores contrastes con las partes del scream, como podemos observar en su tema What Was She Wearing. En esta canción nos encontramos con un tema en constante crescendo, ya que empiezan el tema lento con voces muy tenues y limpias y acaban con un ritmo mucho más acelerado y screams más agresivos. Otra de las partes importantes, no solo del disco si no del grupo, son sus letras, magníficas y reivindicativas, las cuales suelen denunciar los problemas de nuestra sociedad actual. Esto lo encontramos en Click Bait, un tema que protesta contra la manipulación periodística a base de la provocación y la controversia que genera esta práctica. Un disco magnífico que ha encumbrado a esta banda a un puesto dentro de la escena británica a tener en cuenta.

The Hell – Joris (A Hardcore Opera), Pt. 1: Hemos visto muchas rock óperas, desde los 60 y 70 con Bowie y The Who, pero hardcore ópera no hemos visto ninguna. Y es que esta obra es tan inusual como creativa, puesto que no es un álbum de hardcore (la parte musical) si no que emplea un rango bastante amplio de sonidos, desde rapcore como en “Pull up”, hasta una absurda canción pop en “Daydreamer”.  ¿Qué podemos decir de la historia? La historia es el concepto central del álbum, como en cualquier opera, y sin ella no se entiende el disco. Es tan absurda como divertida, y a la vez irónica y satírica, puesto que de una situación tan anodina, como llegar tarde al trabajo, crean un magnífico relato de revolución y conformismo en el que el protagonista, Joris, se enfrenta a su malvado jefe Cliff. Un disco que, sin ninguna duda, no va a dejar a nadie indiferente y que seguro que sería curioso ver cómo plantea esta banda una actuación en directo cuando las circunstancias lo permitan.

Cult Of Lilith – Mara: Mara es el álbum de debut de esta banda islandesa que linda entre el death metal técnico y el prog. Un álbum bastante personal que cuenta con múltiples influencias, desde death metal clásico como Nile a metal progresivo como Leprous o incluso música clásica. Y eso podemos apreciar en este variado álbum donde nos encontramos un death metal, poderosos growls aliñados, con virtuosas guitarras y hasta con sonidos de teclado o clavicordios, y en el que nos podemos hasta encontrar una parte de flamenco en uno de los interludios de Profeta Paloma. Un disco que no puedes perderte si eres amante del death .

Hawser – All Is Forgiven: La escena del beatdown hardcore en Europa no solo es amplia, si no que cuenta con una magnífica calidad. Dentro nos encontramos con Hawser, una banda proveniente del Benelux, una de las zonas más potentes del panorama del hardcore europeo. En su nuevo disco, los holandeses nos muestran un álbum mucho más lento y menos movido que su anterior LP, pero con una contundencia mayor. Un álbum que desde el minuto uno va a piñón y del que se nota la influencia de otras bandas de la escena, como Malevolence, con la introducción de partes melódicas cantadas como en «Oorlogsmoe». El disco también cuenta con grandes colaboraciones, como «Bury the Hatchet», donde podemos encontrar la colaboración de uno de los frontman más en forma del panorama del hardcore, Aaron Heard, de la banda Jesus Piece. Sin duda alguna, es un álbum soberbio incluso para los altos estándares del beatdown europeo.

Soulbound – Addicted To Hell: La banda germana es un soplo de aire fresco para el metal industrial. Tras el éxito de 3Teeth en USA, Soulbound lanzó en septiembre un álbum cimentado en una batería industrial pero que combina a las mil maravillas los riffs y ritmos de guitarra con electrónica. Además añaden unos efectos atmosféricos que crean un aura un tanto épica o mística y una voz que recuerda al gran Wayne Static (de Static – X).

En este disco, el estilo directo y sencillo es un punto a favor sensacional, al que hay que sumarle unos estribillos cantables con mucho gancho y un gusto por las melodías brillante. Este disco también destaca por lo mucho que juegan con las intensidades; está lleno de decrescendos e increscendos, lo que intensifica las emociones constantemente. Uno de los mejores trabajos de industrial del año sin lugar a dudas.

Melted Bodies – Enjoy Yourself: Desconcertante puede ser la palabra que defina este álbum, y es que definirlo es imposible. Podemos decir que es un álbum que mezcla conceptos entre math y noise rock con desconcertantes tempos y melodías bastante raras. Estamos ante un álbum un tanto anárquico a la par de enérgico. Partiendo de esa base, podemos decir que cada canción es un mundo tanto en sus influencias como en la estructura; nada sigue un patrón si no que hay canciones que se pueden definir como rock alternativo, con menos cambios de ritmo, y más armónicas como Phone Tumor o el brillante cover «The Rat” de The Walkmen. También hay otras canciones que hacen unos cambios constantes de ritmo y que tiran más a influencias como Number XII looks like you como Ad People. En definitiva, un álbum tan lleno de matices que es imposible explicarlo sin darle primero una escucha.

Chronoform – Myoni: En lo que a metalcore se refiere, año tras año, es más difícil producir material original. La banda finesa es una de las grandes sorpresas del año y una excepción en este mundo del metalcore. Esta banda nos ofrece de entrada un sonido diferente al metalcore que está imperando en la actualidad. Chronoform se sitúa lejos de bandas como I Prevail, Polaris o While She Sleeps, las cuales son de claro corte comercial, por melodías o sonido muy depurado. Con un sonido más áspero, la banda ha realizado un trabajo fascinante e incluso con un tinte progresivo, evidenciado en su gusto por riffs elaborados y pistas atmosféricas. Sus canciones directas, la falta de estribillos cantables y sus riffs elaborados son, sin lugar a dudas, uno de los mejores trabajos de metalcore del año.

Iress – Flaw: Especial, así es como definimos a Iress y su nuevo disco «Flaw». Su particular estilo es realmente difícil de clasificar; por momentos es puro doom acústico, pero podemos decir con certeza que baila entre el doom y el post metal. Entre sus principales características encontramos una batería muy lenta, arpegios depresivos y melancólicos y una voz limpia y celestial. Con esto, la banda californiana consigue un sonido único con una atmósfera densa en donde su vocalista brilla con luz propia. No es nada habitual ver bandas de doom introducir una vocalista con una voz tan pulcra, por ello, este disco es uno de los destacados del mes y probablemente una joya en la sombra del género doom.

Intercepting Pattern – The Encounter: Esta banda germana ha lanzado un álbum bastante extravagante. En sus redes se definen como «Jazz/Fusion/Metal», pero vamos a aproximarnos un poco más al disco. «The Encounter» es una pieza conceptual que cambia su dinámica cada poco tiempo. Te puedes encontrar inicios muy agresivos y ver como las canciones acaban por apagarse entre sonidos atmosféricos y acordes místicos. Combinan punteo djent y voz gutural con partes sintetizadas donde salen a relucir solos de guitarra, teclado, bajo o batería.

La clave de este disco, en mi opinión, se encuentra en esos momentos atmosféricos, donde sus miembros dejan paso a la improvisación soleando, es aquí donde podemos vislumbrar muchas influencias, en especial del progresivo de los 80, donde emergió el sintetizador. Este disco diría que tiene como influencia directa a Fredrik Thordendal y posiblemente su disco en solitario del 1997; el Sol Niger Within, una pieza conceptual de metal extremo y jazz fusión que es una joya del metal experimental muy poco conocida.

Si os gusta Meshuggah, os invito a escuchar este disco y también el álbum conceptual «Sol Niger Within», dos piezas con 23 años de diferencia pero que poseen un vínculo evidente por sus pequeñas similitudes.

Omega Diatribe – Metanoia: Los húngaros han demostrado ser una de las mejores alternativas al sonido djent, saturado y con pocas diferencias entre ellos. Omega Diatribe se diferencia perfectamente de sus semejantes con un sonido propio, muy lejos del sonido cuasi artificial y filtrado en exceso del metalcore. En esta web encontrarás la review de Humavoid, uno de los mejores discos del género en este 2020.

Centrándonos de nuevo en Omega Diatribe, su sonido grave y cercano al djent poco tiene que ver con la influencia metalcore. Con un sonido muy crudo y sin apenas melódicos la banda realiza canciones muy directas y con un gancho sensacional. Un destacado del mes que visitó España el pasado año en 4 fechas diferentes.

Repentance – God For A Day: Aquí tenemos la evidencia de porqué el groove metal es un género que encaja muy fácil en gran parte de la audiencia del metal. El sonido crudo de Repentance queda en perfecto equilibrio con sus melodías y con el tremendo gancho de sus canciones.

En este disco, la banda saca a relucir riffs sensacionales y ritmos que te levantan de la silla. La versatilidad entre melodías y partes muy agresivas y el hecho de que sus canciones sean muy intensas y cortas hace del disco una pieza muy dinámica y entretenida. Un disco fantástico para cualquier público, o casi…

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