¿Hacia dónde camina el deathcore?

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No es una sorpresa que la industria de la música avanza a pasos agigantados y cada vez tenemos más variedades y más evoluciones de la música que ya conocemos. Hoy hablamos del deathcore, en mi opinión uno de los géneros que más ha cambiado desde que se creó el concepto.

A día de hoy el metal es un género inmenso y lleno de posibilidades, seguramente el género más versátil donde las melodías más dulces se combinan con los sonidos y las distorsiones más agresivas, sucias y oscuras.

Siguiendo esta narrativa, el deathcore es un subgénero del metal que ha cambiado mucho en la última década. Al igual que el metal en general, el deathcore se ha refinado hasta el extremo y aquel género rudo, sucio, áspero y muy agresivo parece que se ha ido para no volver.

Atrás quedan Suicide Silence, Whitechapel, Carnifex, Chelsea Grin, As Blood Runs Black e incluso Bring Me The Horizon o pioneros como The Red Chord, Glass Casket y The Acacia Strain. Todas estas bandas han representado en la primera década de los 2000 un estilo que se creó a partir de géneros como el death metal y la rama del hardcore más violento y técnico. Un estilo que a día de hoy podemos decir que está extinto casi en su totalidad.

Así es, en uno de nuestros primeros artículos hablábamos de como evolucionaban los estilos y también de su sonido. Y aquí está el quid de la cuestión. Mientras muchas bandas de black metal o death, o hard rock o del progresivo miran hacia atrás para imitar aquel sonido tan característico el deathcore es todo lo contrario. Tanto es así que a día de hoy nos encontramos a bandas como Brand Of Sacrifice, Shadow Of Intent, Walking Dead On Broadway, Enterprise Earth o Lorna Shore con un sonido muy depurado en estudio.

Os dejo un single de Shadow Of Intent, del disco Reclaimer (2017), uno de los discos mejor producidos que se han visto en el deathcore moderno, sin ningún género de dudas.

Actualmente, el deathcore es un género muy basto y con infinidad de opciones. El deathcore más al uso sigue en auge y lo vemos en bandas como Thy Art Is Murder (la banda más reconocida y aclamada del género en la actualidad), Angelmaker o Signs Of Swarm.

Sin embargo, frente a este deathcore «sin florituras»: rápido, bruto, ágil y lleno de breakdowns, nos encontramos con que la influencia del sinfónico ha llegado para quedarse. Bandas como Betraying The Martys, Make Them Suffer (ambos en sus inicios), Shadow Of Intent, Brand Of Sacrifice o Winds Of Plague apuestan por un sonido moderno y lleno de arreglos sinfónicos, que en definitiva consiguen trabajos de una enorme epicidad y una calidad sonora mayúscula.

Estas bandas comparten el trémolo de guitarra, los blast beats de batería atronadores, breakdowns (elemento capital en el deathcore) y riffs elaborados y técnicos. Y en lo que respecta a la técnica, son muchas las formaciones que han retorcido e intrincado su música hasta el punto de que podemos compararlo con lo que fue el rococó al barroco. Así tenemos a Born Of Osiris, Whitin The Ruins o Veil Of Maya como bandas que combinan estos elementos y los han llevado al extremo. Aunque si hablamos de deathcore técnico no nos podemos olvidar de Infant Annihilator y Rings Of Saturn, que son un capítulo aparte en esta historia.

Por otra parte, el deathcore ha perdido esa velocidad tan característica, directamente heredada del death y del thrash, para convertirse en un género tremendamente pesado y lento. Esto es lo que ahora mismo se denomina deathcore downtempo, en el que los blast beat aparecen a cuentagotas y la tónica general de las canciones es de ritmos lentos y muy contundentes.

Por supuesto los trémolos de guitarra también desaparecen y pasamos de sentir el calor del apocalipsis a trasladarnos al frío del inframundo con ritmos parados que congelan al oyente. Aquí The Last Ten Seconds Of Life o Osiah (en especial su primer álbum) y The Acacia Strain son auténticos referentes de esta corriente.

The Acacia Strain, por cierto, que es una de las bandas históricas del deathcore desde su fundación y una de las más prolíficas en cuanto a discografía, así como muchas de las bandas que hemos mencionado hasta ahora y que también han evolucionado drástica y quizás dramáticamente, aunque ese tema lo dejaremos para el futuro si os suscita interés.

Y por último, tenemos el deathcore que más está tratando de innovar. En estos últimos años, el djentcore ya es una realidad y se trata de bandas que han fusionado el concepto del djent con el deathcore y el metalcore. Y realmente lo que han hecho es un híbrido que nos recuerda a ambos géneros por su sonido y por sus características técnicas. Reflections, Here Comes The Kraken, o recientemente Carcosa, Ghost Iris y Defamed son buenos ejemplos de cómo se está consolidando este subgénero.

Futuro del deathcore

Mi apuesta para el futuro es la línea que ha marcado recientemente Humanity’s Last Breath (con su nuevo disco Välde, 12-2-2021), el álbum de referencia a partir de ahora porque es la suma de todo lo que entendemos por deathcore.

Se trata de un deathcore muy oscuro y atmosférico que se denomina blackened deathcore por la influencia del black metal en sus características. Cualidades que ya hemos visto antes en más bandas pero que quizás ahora, tras conseguir la perfección con el disco de Humanity’s Last Breath vayan a más. Välde, es el disco más experimental y ecléctico que ha visto el deathcore. Black, deathcore, djent, atmósferas muy oscuras, misticismo… todo dentro de este trabajo que es un antes y un después en la historia del deathcore.

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