Hoy te queremos mostrar los criterios de valoración de discos que tenemos en Riff Valley. Partimos de la complejidad y subjetividad que implica el hecho de analizar un álbum. No esperamos agradar a nadie, simplemente buscamos expresar nuestro punto de vista.

Así es, para valorar un álbum hay muchas formas de calificar el trabajo de una banda. Pero consideramos que a la hora de juzgar un disco, independientemente del gusto personal de cada persona, no se puede utilizar la misma vara de medir. En este artículo trataremos de explicar un poco los parámetros posibles para juzgar un trabajo. Para juzgar un álbum creemos que lo mejor es ir de lo tangible a lo más abstracto, de lo más objetivo a lo más subjetivo.

En cualquier banda, la mayoría de las veces lo que nos impacta en un primer momento es la voz. Por ello, procedemos a valorar la lírica, el trasfondo y el mensaje de las letras, ya que es algo a tener siempre en cuenta y, dependiendo del disco, puede ser un valor añadido importante. Por poner en situación lo dicho, en el caso de Rings Of Saturn, las letras (por muy bizarras que sean) giran en torno a la idea de “espacio” y “alienígenas” con lo cual, al combinarlas con su sonido tan extremo y pintoresco, se produce una sinergia poderosa e irá en favor de valorar al alza este aspecto. Tanto es así que se consideran aliencore.

Siguiendo con elementos tangibles, hay dos conceptos íntimamente relacionados, la técnica instrumental (la habilidad –skill– que posee el ejecutor del instrumento) y la técnica métrica (las estructuras de cada canción). No es lo mismo calificar álbumes de progresivo con respecto a álbumes de punk, formas totalmente opuestas de crear música. Por ello, lo justo es no tener en cuenta este tipo de parámetros cuando hablamos de géneros que nunca han tenido especial riqueza en ellos. Por ejemplo, el industrial en su mayoría ni es técnico, ni tiene estructuras complejas, tienden a estribillos muy cantables y con mucho gancho.

El último detalle tangible de un disco es la producción del mismo. La producción es el trabajo de ensamblaje de todos los instrumentos, por ello decimos que un disco está mal producido cuando no se distinguen los instrumentos o cuando la suciedad de las pistas musicales impide percibir las notas que se tocan. Aquí el detalle y el valor de una producción no es sólo que sea un sonido atractivo (pulcro/limpio) y que todos los instrumentos estén equilibrados. La producción debe ser coherente con el género para el que se está trabajando, según el género el sonido de los instrumentos puede ser o muy sucio (sludge/black), muy limpio (power/hard rock) o tener una producción realmente diferenciada de las demás por el sonido tan depurado que se consigue, como la banda Meshuggah. Dicho esto, cada género y cada banda juega con sus propias reglas y utiliza el sonido más o menos depurado, así vemos grandes diferencias entre la vieja escuela del metal (Deicide o Mayhem) y bandas jóvenes (Allegaeon o Mgla).

Otros parámetros que consideramos capitales a la hora de puntuar un disco son la innovación, el groove (gusto personal que se puede tener con cada uno de los riffs o canciones por lo pegadizas o emotivas que pueden ser) y la coherencia.

La innovación es simplemente la genuinidad que tiene una banda para desmarcarse de las demás: cuanto más única es una banda más innovadora es y, por ende, la puntuación será más alta.

El groove es un concepto que se utiliza a la hora de decir cómo de atrayente es una frase musical o un riff y, dado que es algo estrechamente relacionado con el gusto de cada uno, hemos decido crear este parámetro para tratar de aproximarnos al feel personal que despierta.

Y por último, la otra característica que nos ayuda a valorar mejor un trabajo y poniendo en perspectiva todo es la coherencia. Gracias a ella podemos puntuar en conjunto todo lo que la banda ha hecho. Aquí se trata de realzar las sinergias posibles entre la música como tal y otro tipo de mensajes. Entonces es posible analizar muchas cosas que a priori no tengan importancia: el orden de los singles, las posibles sinergias entre la letra y lo que la música reproduce en cada momento, una voz versátil en cuanto a registros, capaz de acompañar a los cambios instrumentales en el paso de riffs poderosos y graves a melodías agudas y limpias es parte también de la coherencia.

Cuando valoramos discos es importante ser consciente de los recursos estilísticos propios de cada género. Es decir, según el género en cuestión, los parámetros se ven claramente potenciados o empobrecidos. Por ejemplo, el progresivo es un género muy rico en cuanto a estructuras, compases rítmicos y en cuanto a la técnica que requiere el instrumento para ejecutar las frases. Entonces, un género como este, al no tener limitaciones (el progresivo es la vanguardia de la música) se tiene que valorar todo. Curiosamente, el progresivo muchas veces no cuenta con voz, sino que es música instrumental (caso de Animals As Leaders, Intervals o Polyphia), con lo cual, valorar las letras no tiene razón de ser.

De este mismo modo, yendo en dirección contraria al progresivo, nos encontramos géneros como el punk, el metalcore o el heavy metal que tienen otro objetivo, ya que no toda la música es creada con el fin de ser el perfecto rompecabezas. Por eso, la música debe ser analizada en su contexto y con diferentes parámetros, pudiendo tener una valoración más fiel de la realidad del disco.

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